4/18/08

Exámenes y educación

En México tenemos la tendencia a imitar lo que se hace en Estados Unidos, como ejemplo están las leyes contra fumadores implementadas recientemente o las que obligan el uso del cinturón de seguridad. También se ha adoptado su cultura alimenticia dejando de lado la tradicional comida mexicana, lográndose el cuestionable mérito de ser la segunda nación más obesa después de nuestro vecino del norte.
En años recientes los exámenes estandarizados hicieron su entrada al país con la prueba Enlace. Hoy es el último día que se llevan a cabo en los niveles de tercero a sexto de primaria y la semana próxima se realizarán por vez primera en bachillerato. Con estas pruebas se busca mejorar la planeación y la calidad de la educación en México… O por lo menos eso dicen.
Esto no suena del todo mal, el problema es que en Estados Unidos la implementación de exámenes estandarizados ha creado una crisis educativa de la que no se sabe como se saldrá y un sinfín de criticas que piden la desaparición de los mismos. La complicación está en que, basándose en la ley conocida como “No child left behind”(“ningún niño se deja atrás”) implementada por el gobierno de Bush desde el inicio de su mandato, las escuelas, los administradores y maestros de cada institución son responsables del resultado que se obtengan en las pruebas. Si se da el caso de no lograr una buena puntuación tres veces consecutivas, todo el personal de la escuela es removido, la institución cerrada para después contratar una nueva plata de trabajadores y así crear una escuela nueva. Los maestros no pierden el trabajo pero si son cambiados de institución. De esta manera la presión que se ejerce sobre el plantel y los estudiantes es tan grande que se termina por enseñar para el examen Esto quiere decir que a los niños no aprenden nada más durante todo el año escolar, buscándose de esta manera tener buenas puntuaciones. Durante las semanas de exámenes los niños no están en clase y van a las escuelas a distraerse, a jugar y así eliminar la presión que sobre ellos se ejerce.
¿Cuál ha sido el resultado? Que los jóvenes se gradúan con la creencia de estar preparados para continuar su educación pero la realidad ha sido otra. Al aplicar para la universidad no aprueban los exámenes y les dan hasta cuatro o más cursos remediales de materias que se supone ya se han graduado. Esto los atrasa y al final tiene como resultado que un alto porcentaje decida no continuar con una educación superior. De igual manera ha habido casos de jóvenes que llegan al bachillerato sin saber leer o comprender lo que leen. Todo esto sin contar que los resultados de un examen en realidad no reflejan los conocimientos o habilidades que un estudiante puede tener.
La única esperanza es que en México no se llegue a esto, porque si en la actualidad nos preocupa lo que aprenden los niños, que son el futuro del país, si se llegara a copiar por completo lo que se hace en Estados Unidos se condenarían generaciones a la ignorancia. No todo lo que viene del norte vale la pena copiar y esta es una prueba de ello.