4/23/08

Juntos… pero no revueltos

La relación bilateral México-Estados Unidos ha sido la de una pareja de amigos distantes. A veces están bien, a veces mal, a veces uno se molesta con el otro y en otras tantas simplemente uno ignora al otro. Pero la realidad es que están destinados a estar unidos por una frontera común, aunque eso no les causa gracia a muchos. Tienen en común una historia que van más allá del hecho de que la mitad de lo que hoy se conoce como territorio estadounidense fueron alguna vez tierras mexicanas. Una de las más antiguas inmigraciones a este país es justamente la mexicana y una de las más numerosas se dio cuando miles de personas salieron huyendo del país a causa de la revolución de 1910. México se ha convertido, en Hollywood y en la vida real, en el refugio de los delincuentes que buscan huir de las autoridades estadounidenses, en el de veteranos de Vietnam y, en años más recientes, de personas de la tercera edad que buscan hacer rendir más su cheque de retiro en las playas de Baja California y otras entidades del país. Además, ante los altos costos de los medicamentos y los servicios en este país, son cada vez más las personas que se aventuran a ir a México para surtir sus recetas y visitar doctores que, por lo menos en la frontera, ya aceptan los seguros médicos norteamericanos.
En el caso de México, una gran parte de su población ha buscado una “mejor” vida en Estados Unidos y los envíos de dólares a sus familiares son ya una de las mayores fuentes de ingreso que el país tiene. Pero cuando Katrina destruyó Nueva Orleáns, se llevo a cabo un hecho histórico: camiones del ejército mexicano pasaron la frontera y, en un convoy de varias unidades, se dirigieron a ayudar a los damnificados. Aunque no los dejaron llegar hasta la zona devastada, se quedaron en Texas ayudando a los que llegaban de Louisiana a los refugios.
Ahora se ha dado a conocer que, ante la crisis de los altos precios de la gasolina y el diesel que hay en este país, algunos se han aventurado a ir a México en busca de combustible el cual está a mitad de precio comparado con lo que cuesta aquí. Un reportaje presentado por el canal de Phoenix, Arizona KTVK, presenta el caso de una compañía de camiones que ha decidido llevar una unidad a México con capacidad de 500 galones para sufrir menos por los precios del diesel. Los dueños de la empresa aseguran que ya recortaron los sueldos propios y de todos los empleados, pero ya no pueden sacrificarlos más y por eso han recurrido a buscar el combustible en México. Mostrándose realmente molestos por la situación, dicen que al llegar a la frontera les informaron que no podían introducir al país más de 119 galones, por lo que la táctica cambiará y ahora llevarán un tanque más pequeño para rellenar los 500 galones poco a poco en otro camión que dejarán en la ciudad fronteriza en el lado estadounidense. Es la ironía de recurrir al país “pobre y subdesarrollado” en busca de lo que no pueden comprar en “el más rico del mundo”.
Esto me hace recordar las palabras dichas por Porfirio Díaz: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”.