4/17/08

Palabras y más palabras

Los latinos conformamos una minoría mayoritaria en Estados Unidos que crece cada año. A pesar de ser millones, poco más de 35 según el censo del 2000, en la actualidad somos un grupo que enfrenta todo tipo de vicisitudes, discriminaciones, acusaciones y pensamientos estereotipados que hacen del diario vivir una tarea más difícil para muchos, en especial para aquellos que se encuentran en el país de manera ilegal.
Es por eso que llaman la atención las palabras que el papa Benedicto XVI dijo ayer durante la misa que celebró en un estadio en Washington, D.C. El pontífice pidió a los hispanos, según una nota publicada por El Nuevo Herald de Miami, que “no se dejen vencer por el pesimismo manteniéndose firmes en su fe para sobrellevar un mundo marcado por divisiones y enfrentamientos”. Como palabras de aliento suenan bien, pero ante la realidad quedan cortas.
El diario vivir de millones de latinos en Estados Unidos está lleno de persecuciones, pobreza, agresiones y una discriminación acrecentada por el color de piel, las facciones, el lenguaje, el acento al hablar o el nombre.
Ante la recensión que se vive en el país son los latinos, tanto ilegales como legales, quienes cargan la culpa por la falta de empleos. También enfrentan las sorpresivas redadas de inmigración, ya no solo en los empleos sino en restaurantes, hoteles camiones y trenes. Si en lugares como la Ciudad de México la población sale con la incertidumbre de si será asaltada o asesinada en la calle, acá el miedo es si regresarán a casa con su familia porque cayeron en una redada de inmigración. Y no es solamente contra los mexicanos; al fin de cuentas millones de personas no diferencian entre la diversidad de hispanohablantes, por lo que para ellos todo el que hable español es mexicano. Así de sencillo.
La culpa de esta situación en gran parte la tienen los medios de comunicación quienes cuando hablan de ilegales siempre transmiten la misma imagen: la del grupo de personas que corren atravesando una valla metálica que divide México y Estados Unidos o la de uno grupo que salta una sección de la barda que separa ambas fronteras. Sumado a esto, falta de educación sobre el mundo que hay más allá de los límites de este país. La gente no sabe nada sobre las demás naciones y sus conocimientos se concentran en ideas aprendidas a lo largo de sus vidas, llenas de estereotipos que limitan el entendimiento de la realidad.
Recientemente se dio a conocer un informe en el que se leía que aumentaron los grupos de odio en Estados Unidos y uno de sus principales objetivos son justamente los hispanos, legales o ilegales, a quienes se les culpa del deterioro de la sociedad estadounidense en general
Las palabras de aliento suenan bien, pero es como tratar de reconfortar a una mujer golpeada por su marido y decirle que no olvide que es el padre de sus hijos y que en el fondo la quiere. Las posibilidades de que esa mujer sea asesinada por su cónyuge crecen cada día, pero al fina nadie hace nada para evitarlo, solo le dan palabras de aliento que, en el momento, sonarán muy bien como un misericordioso consuelo.