Por años se ha criticado el tamaño de las porciones a las que están acostumbrados los estadounidenses. Recientemente en un evento universitario hablaron alumnos que han viajado a Europa como parte de su carrera universitaria y mostraron gran asombro al descubrir que a los países a los que iban las porciones que les servían eran más pequeñas y si las pedían mayores recibían como respuesta miradas llenas de confusión.
Pues ahora lo que los nutriólogos se cansaron de recomendar parece que finalmente será tomado en cuenta, aunque la verdadera razón detrás de esa decisión es más bien cuidar el bolsillo del empresario y no la salud de los clientes.
Así que la próxima vez que coma fuera, no se asuste si se queda con un poco de hambre, no es que su apetito sea voraz sino que tal vez su porción ya no sea la misma.









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