4/14/08

Soñadores

Bien dicen que las cosas cada quien las ve de manera diferente y en Estados Unidos mientras al pueblo se le dice que es el país más rico del mundo, cada vez vemos en los canales de televisión recomendaciones para cambiar los hábitos ahora que la economía no está en buena forma. Hace unos días vi un reporte en un canal de noticias en el que se les recomendaba a los estadounidenses tomar vacaciones en México o Argentina, porque el valor del dólar ahí todavía les ofrece una ventaja. Obviamente, cuando el euro ha rebasado el valor de la moneda norteamericana, viajar a Europa resulta contraproducente para el bolsillo del pueblo. Las recomendaciones las dan como si la situación es momentánea, que no hay nada de qué preocuparse.
Y es que la realidad, según una cifra dada a conocer hace unas semanas, es que dos tercios de la población en Estados Unidos no se ha enterado que el país pasa por una severa crisis. Mucha gente cree que, como en otras ocasiones, que la economía nacional saldrá a flote y todo seguirá como si nada hubiera pasado. Lo que sucede es que en antes cuando un sector de la economía se veía afectado, por ejemplo la manufactura, existían otros sectores que tenían la capacidad de absorber los trabajadores que perdían su empleo en las fábricas. La problemática hoy es que en Estados Unidos esas ya no existen, o quedan muy pocas, y los demás sectores, entre ellos la construcción, están completamente detenidos. Ninguna industria contrata personal en la actualidad y quien tiene trabajo se aferra a él con más desesperación que nunca.
Una vez más, esto solo lo ve un tercio de la población, los otros dos tercios todavía creen que no pasa nada.
Siempre he pensado que en México, a pesar de haber vivido en crisis desde tiempos inmemorables, eso nos ha ayudado de una u otra forma a ajustarnos a la misma y buscarle la manera de sobrevivirla. El problema es que el estadounidense promedio no está acostumbrado a vivir en crisis pues constantemente se le recuerda lo rico que el país es y la cultura de consumo está tan apegada a su identidad que siempre esta comprando lo último, aunque el dinero no le alcance. Esta es una nación en la que ahorro era casi una mala palabra, ahora es tal vez una recomendación que ha llegado demasiado tarde para mucha gente.
Hay diferentes maneras de ver las cosas y, al mismo tiempo, tal vez sea mejor agarrar el toro por los cuernos en lugar de que se nos den falsas esperanzas de que las cosas volverán a ser como antes, porque eso es casi imposible.