6/23/10

Quien podra defendernos?

Migrar de un país a otro es una decisión difícil de tomar. Al hacerlo uno deja atrás familia, amigos, cultura y lenguaje, entre otras cosas. En muchas ocasiones el tiempo pasa y uno establece nuestra propia familia en el país a donde nos mudamos y ahí es cuando algunas familias buscan la manera de mantener conexiones con la cultura que se dejo atrás. Sin embargo, realmente da tristeza que es justamente nuestra gente que en su afán de ser “aceptados” por la sociedad norteamericana son los primeros en denigrar el lenguaje y cultura. Primero lo hacen evitando que sus hijos los aprendan y segundo, al no hablarles a sus hijos de sus raíces. Esta problemática es visible en los casos de hijos de inmigrantes indocumentados que han nacido en Estados Unidos y por alguna razón enfrenta deportación. Cuando uno los ve en los medios al ser entrevistados uno de los argumentos más comunes es que no conocen nada sobre el país de sus padres ni mucho menos el lenguaje y sienten que van a una tierra ajena. Pero, de quien es la culpa? Porque sus padres nunca les hablaron de sus raíces? Porque no les inculcaron el conocimiento de su lenguaje apoyando a su vez el desarrollo de habilidades bilingües? Porque si se sabe que alguien está en un país que no es el suyo y que siempre existe una posibilidad de tener que regresar a su país de origen, no se prepara a la familia si esa situación se da?
Recientemente se dio a conocer el caso de un muchacho nacido en México que emigro con sus padres a Texas cuando apenas tenía cuatro anos. Ahora, ya hecho un hombre, el chico estudia en una de las universidades más prestigiosas del mundo. Por un error fue detectado en un aeropuerto cuando se alistaba a regresar a su escuela y enfrento la amenaza de una deportación. Tuve la oportunidad de ver una entrevista que le hicieron en un canal hispano y mi sentimiento de apoyo se vio adolorido e indignado al escuchar al muchacho decir que él se sentía norteamericano y que él no sabía nada de México, así de sencillo. Al escuchar hablar así a un joven nacido en México, de padres mexicanos, molesta y duele. Quien puede defender una cultura si quienes pertenecen a esa cultura son los primeros en negarla? Quien puede defender un lenguaje mejor que quienes tienen raíces conectadas con ese lenguaje y, sin embargo, son los primeros que lo hacen parecer como una lengua de segunda categoría? Si no somos nosotros mismos, quien va a defender esa cultura y lenguaje en un mundo globalizado en la que el individuo tiene que estar abierto al multiculturalismo y multilingüismo para poder ser un individua completo y funcional en la sociedad moderna. Es triste y duele, lo que nos queda entonces que recurrir a lo que siempre decía el Chapulín Colorado y resignado decir: Quien podrá defendernos?

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